
Sarda (Odontaspis ferox) en Las Eras, Tenerife. Fotografía: José María Sánchez.
El pasado 3 de enero, un grupo de buceadores de Naturasub tuvieron el privilegio de observar un ejemplar de “sarda” (Odontaspis ferox) durante una inmersión en Las Eras (Tenerife).
Esta especie de tiburón, que está presente desde zonas tropicales hasta las templadas de todos los océanos del planeta, es relativamente frecuente en Canarias. Sin embargo, suele habitar profundidades que escapan a las accesibles por los buceadores, en los límites del talud insular, entre los 300 y 600 m aproximadamente (en Malpelo, Colombia, un ejemplar al que se le acopló un sensor descendió hasta los 2.000 m de profundidad). Puede superar los cuatro metros de longitud y alcanzar un peso cercano a los 300 kilogramos. Son ovovivíparos, por lo que el embrión emerge del huevo en el interior de la hembra y sale al exterior de forma directa. En cada parto no suelen nacer más de uno o dos tiburones, aunque en ese momento ya superan el metro de longitud.
A pesar del fiero aspecto que describe su nombre científico, se trata de un tiburón pacífico, del que no se conocen ataques al ser humano. Se alimenta de pequeños peces, cefalópodos y crustáceos. No obstante, debido a su potencial peligrosidad, es preferible no molestarlo ni acosarlo.
La sarda avistada en Las Eras es una hembra (se distingue fácilmente la ausencia de "claspers" en la base posterior de las aletas pélvicas). Aunque no se conoce del todo la razón por la que algunos ejemplares ascienden hasta las zonas costeras, se sospecha que este comportamiento está relacionado con la reproducción, ya que suelen ser hembras a punto de parir las que se han registrado en otras ocasiones.
Éste es el enlace al artículo original en la web de Naturasub, donde se puede contemplar el resto de fotografías de Chema Sánchez.
Enhorabuena a los afortunados buceadores por este avistamiento tan poco usual.
Actualización:
El Dr. Alberto Brito, Catedrático de Zoología y Oceanografía Biológica de la ULL, nos acaba de comunicar que:
“Este comportamiento de acercarse a la costa a parir ya lo habíamos constatado varias veces en El Hierro y Lanzarote, pero en verano. Es la primera vez que se registra tal fenómeno en invierno.” (Gracias, Alberto, por la información).
Lo que convierte el curioso hallazgo en esta época del año en toda una novedad científica.





